Natalia Trenchi

jardín guardería

Adaptación de los niños al jardín de infantes

“Es importante que los padres concurran al jardín antes de iniciar las clases a hablar con las maestras, para que estas se interesen por el niño, que conozcan qué le gusta y qué no”

¿Cómo puede describirse el momento en el que los niños van al jardín de infantes por primera vez?

¡Qué momento! Aquí el asunto es el mensaje no verbal que le transmitimos  a los niños, que idealmente debería ser alentador, de celebración, de lo bueno que es esta etapa que comienza. Un sentimiento que los padres realmente deberían sentir porque los niños captan mucho más que las palabras y pueden darse cuenta de que a los padres les significa un momento de incertidumbre. De todas maneras, por más que le pongamos toda la fuerza y toda la energía positiva al momento, es clave para los chicos. Salir a la escuela para los chicos implica a veces que se sientan desprotegidos, porque en las casas conocen todo, están cuidados, conocen los códigos, las reglas, cómo funcionan, pero este es un nuevo ámbito y tienen mucho que comprender.

 

En el hogar los niños tienen una atención personalizada que no es igual a la que se les brinda en el  jardín de infantes.

Sí, exactamente. La escuela es otro mundo, no entienden nada e incluso muchas veces sienten que los padres los agreden al llevarlos allí. Por esta razón los niños necesitan una adaptación gradual al jardín.

Muchas veces vemos cómo los niños se quedan llorando al marchar al padre o la madre que lo dejó en la escuela, y los padres se van angustiados. ¿Qué sucede cuando la adaptación del niño al jardín es compleja?

En casos en los que los niños se sientan mal al llegar a la escuela, sigan así durante el día, y cada día, cuando recuerdan o se les recuerda que es hora de ir al jardín se ponen mal, pueden estar sucediendo varias cosas. La más frecuente es que el niño no esté preparado para ir al jardín, que no tenga la madurez emocional suficiente, o bien puede estar pasando por momentos claves de su vida, por ejemplo la llegada de un hermanito, que lo hace sentir más vulnerable. Hay padres que dicen que no dejan a sus niños llorando, que en casos así prefieren llevarlos nuevamente a la casa, pero es un gran error. Lo que tenemos que hacer como padres es impulsarlo al mundo, a la vida, a que se supere, con seguridad y con firmeza y,  sobre todo, con conexión emocional para que entienda que lo que hacemos es en parte porque sabemos que va a poder superarlo.

Es importante que los padres concurran al jardín antes de iniciar las clases a hablar con las maestras, para que estas se interesen por el niño, que conozcan qué le gusta y qué no, qué lo calma, cómo le gusta tomar la leche… No hay que olvidar que las maestras de preescolar cumplen muchas funciones maternas.

En conclusión, empezar el jardín también implica un desprendimiento. Dejarlo en manos de otros, las primeras separaciones de la familia. El mundo se agranda para el niño, los padres recuperan algunos espacios o generan otros. Es importante que confiemos en la institución y en la maestra; si creemos que nuestro hijo será cuidado, estimulado y estará en un espacio seguro, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso. Nuestro hijo, poco a poco, irá encontrando un lugar donde jugar, crecer, compartir y disfrutar. Démosle tiempo, y tomémonos nosotros tiempo también.

La adaptación no es solo del niño, es de toda la familia.

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Unicef Natalia Trenchi