Natalia Trenchi

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Comunicación con adolescentes

“Hay que hablarle al joven sobre los intereses que tiene, con una mirada adulta.”

¿Cómo hacemos para poder mantener el diálogo con un hijo adolescente?

Una de las primeras cosas a tener en cuenta al momento de solucionar los problemas de comunicación con un adolescente es tener memoria, recordar cómo era el adulto a la edad que tiene su hijo y no generar catástrofes de lo que dice el joven, por ejemplo, basta una mentira para catalogarlo como mentiroso toda la vida, o porque no se levanto para ir a la práctica de fútbol el fin de semana significa que va a ser un haragán; no se puede generalizar y contamina negativamente el vínculo.

Aparte de la memoria, se debe estar dispuesto a escuchar; muchos padres están preocupados por hablarle al adolescente y que éste lo escuche, cuando en realidad es el adulto quien debe escuchar primero, que cosas le importan, que lugares frecuenta o en que esta su vida; el padre debe seguirlo en el diálogo y comentar sobre sus intereses, demostrarle al joven que el adulto no es un juez implacable o un censor permanente.

Hay que hablarle al joven sobre los intereses que tiene, con una mirada adulta, no se esta diciendo que el padre debe cambiar su personalidad para ser otro adolescente pero si se debe prestar atención a lo que ellos plantean y no buscar el diálogo a través de los intereses del padre o la madre.

 

¿Cuál es la mejor manera para lograr eso?

Una de las cosas que los pares hacen en todas las edades pero en las etapas problemáticas deben profundizar es saber jerarquizar y diferenciar lo que es verdaderamente importante respecto a lo que es accesorio y pasajero; por ejemplo, hay padres que plantean en la consulta: “Quiero hablarle a mi hija adolescente de cómo se viste porque es un tema serio”, en realidad no es algo esencial a la persona, al momento de plantear un diálogo no se puede perder de vista la persona que hay detrás de esa apariencia o distintas modas del momento, y así con otros aspectos de la vida del joven,

 

¿Esto significa que se debe aceptar cualquier cosa?

No, se le deben marcar los límites al adolescente; retomando el caso anterior se les puede plantear: “Vas a salir conmigo, a una reunión de mi oficina y así no vas, yo te respeto y tu me respetas”, se puede razonar con él sin buscar doblegarlo o imponer el parecer del adulto todo el tiempo; se debe compartir con el hijo que no agrada su estilo pero se entiende que lo tenga y que forma parte de esa etapa de la vida.

La dificultad en la comunicación es parte de la rebeldía de esa edad, ¿no?

Así es, por eso es muy importante el ejercicio que realiza el adulto al recordar cuando tenía la edad del hijo y tener siempre presente que estas reacciones de los adolescentes, son los indicadores de que el proceso esta me marcha, si a esa edad siguieran siendo unos niños sumisos al adulto y siendo los mejores amigos de sus padres quizá estemos frente a un problema en serio

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Unicef Natalia Trenchi