Natalia Trenchi

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Dejar el pañal

” El tiempo de sacar los pañales depende 100% de la maduración del niño.”

Existe una teoría que los padres a menudo escuchan acerca de que el mejor momento de dejar los pañales es cuando empieza el calor. ¿Es realidad o mito?

Es verdad que cuando comienzan los días de primavera y verano es más práctico iniciar el proceso porque el niño anda con menos ropa, y los padres anticipan, además, que tendrán que lavar mucha ropa antes de conseguir el objetivo. Pero no hay una época determinada para dejar los pañales. No es una cuestión de almanaque como algunos padres, madres o abuelos creen.

 

¿Hay una edad ideal para iniciar el proceso?

En general se da entre los 18 y 24 meses. Pero no se puede hablar de una edad ideal. El tiempo de sacar los pañales depende 100% de la maduración del niño, y no hay método, por bueno que sea, que vaya a funcionar si el niño no está maduro para empezar a hacer pis como hacen los adultos.

 

¿Cómo nos damos cuenta de que está preparado?

Un niño que no puede retener en la vejiga la orina aún no alcanzó la madurez fisiológica necesaria para dejar los pañales. Por ejemplo, los bebés empiezan a mojar el pañal  y lo siguen mojando casi todo el tiempo. El régimen maduro es cuando el niño se puede aguantar, cuando la vejiga se puede ir llenando un ratito y el esfínter sigue cerrado. Para darse cuenta de que el niño es capaz de realizar eso los padres deben controlar los pañales cada una hora. Si pasada una hora el pañal está seco, entonces, fisiológicamente hablando, se puede comenzar con el proceso de dejar los pañales. Sin embargo, este no es el único requisito para dejar los pañales, además el niño debe tener suficiente lenguaje interno para entender lo que le estás explicando y poder expresarse para contestarte. También existen requisitos psicológicos que hacen de ese momento el adecuado. La etapa de los 2 años coincide con la etapa en la que los niños reafirman el “yo”. Discuten todo y quieren tener el poder.

 

¿Qué hacer en esos casos?

Cuando el planteo de sacar los pañales no se hace de la mejor manera o en el mejor momento pueden entrar en el juego de decir “no”, por poner en práctica ese poder. Si se cae en una lucha de poderes lo mejor es retirarse con dignidad y mirar para otro lado. Dejar pasar unas semanas para disolver la batalla y volver a intentarlo. El planteo tiene que ser hecho de la manera más natural posible, con buena onda, tomándolo como lo que es, como un nuevo desafío, un nuevo pasito en el avance a la autonomía. Un hecho para celebrar, para decirle: “¡Qué bien!”.

 

¿Hay que sacar el pañal del día y la noche al mismo tiempo?

La sacada del día está muy influenciada por el aprendizaje. Si el niño está maduro podés enseñale a usar la pelela o el indoro; maduración y aprendizaje logran que el niño deje los pañales. Sin embargo, la noches es una cuestión de maduración en un 100%. No hay manera de enseñarle al niño a que aguante toda la noche, porque lo que hay que enseñarle no es que se despierte a hacer pis sino que no lo haga hasta la mañana. Hay niños que maduran el control diurno y nocturno más o menos al mismo tiempo, y se le puede sacar todo junto; pero lo más frecuente es que no sea así, y que puedas sacar primero el del día y mantengas el de la noche. Así como para sacar el pañal del día se aconseja que se lo controle a cada ahora, un consejo para saber cuándo dejar el de la noche es que a la mañana, cuando el niño se levanta, el pañal esté seco.

 

¿No es bueno despertarlo de noche para que vaya al baño?

No, no sirve absolutamente de nada. Complica el sueño de madres, padres y niños. Mientras precise los pañales los va a tener que usar. Los padres no deben atormentarse con el tema de la edad. Lo peor que pueden hacer es obligar al niño a dormir en una cama mojada todas las noches y a enfrentar, cada mañana, el “fracaso” por no haber podido contenerse. Tampoco es bueno que los padres utilicen tácticas de premios y castigos por mojar o no mojar la cama. Siempre hay que demostrar paciencia y buena onda. Ser positivos con los avances y no enojarse si retroceden.

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Unicef Natalia Trenchi