Natalia Trenchi

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Desobediencia

“A cada edad se trata de manera diferente, se puede empezar a hablar de obedecer, o no, una vez que el niño entiende lo que se le está pidiendo.”

A cada edad se trata de manera diferente, se puede empezar a hablar de obedecer, o no, una vez que el niño entiende lo que se le está pidiendo. Pero se debe tener en cuenta que el significado de la palabra “no” es algo que aprenden incluso antes de adquirir el lenguaje, por lo que desde ese momento ya se puede empezar a trabajar sobre el hacer caso o no hacerlo.

Lo normal no es que los niños obedezcan siempre, si estamos frente a un niño que hace caso a todo es que algo fuera de lo natural está pasando con él, se estima que los chicos normales obedecen un 60% o 70% de las veces que se les indica algo.

 

¿Cómo se puede hacer para acotar ese margen de desobediencia?

El adulto debe saber cómo plantear las cosas de manera de facilitar que el niño cumpla, y ahí se ve el arte de los padres, porque a veces es más fácil encontrarse con una desobediencia si se les da órdenes a los niños que si se les da las indicaciones de otra manera: solicitar lo mismo pero buscando una respuesta en positivo, por ejemplo en lugar de ordenarle algo decirle “Necesito tu ayuda, mientras yo cocino, ¿podes levantar estas cosas que están tiradas?” de esta manera se está más cerca de que hagan caso a que si se les dice “¡Vení a ordenar tus juguetes!”.

 

¿Qué pueden hacer los padres para poner límites a los hijos?

Los niños tienen que aprender hay un orden y ciertas reglas que se deben cumplir para vivir en sociedad. Algunas de estas resultan fácil de cumplir y otras que no pero que hay que seguirlas de todas maneras, este es el objetivo final de ponerle límites a los niños, se debe buscar la forma de alcanzar este objetivo sin amedrentarlos sino logrando que entiendan el porqué se tienen que hacer ciertas cosas.

Es importante que sepan el porqué de los límites para que a futuro sean seres autónomos, pero el que sepan el motivo de los límites no significa que estén de acuerdo con los mismos y que el estar, o no, de acuerdo no importa para que los niños hagan caso.

 

¿Algún ejemplo de esta situación?

Pueden entender que no les compres un celular porque se considera que no es necesario, puede que ellos no estén de acuerdo con los motivos por más que los entiendan, pero el resultado es que no van a tener un celular.  Entonces en muchos casos, los padres explican el motivo de los límites, no para que los acepten o no sino para que sepan porqué no se puede hacer.

 

En esos casos, ¿se debe negociar con el niño o imponer el parecer del adulto?

En muchos momentos se deben hacer ambas cosas, se debe negociar e imponer, siempre que sea posible, el adulto va a elegir el camino menos confrontativo porque, sin duda, es lo mejor ya que se que preserva el clima familiar, el vínculo entre el padre y el hijo. Otras veces va a ser necesario imponer el límite, y en esos casos los padres tienen la obligación de ejercer la autoridad democrática que se tiene sin temor a hacerlo.

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