Natalia Trenchi

OBkKa402

Educar para combatir los prejuicios sexistas

“Como padres no debemos realizar comentarios sexistas frente a nuestros hijos”

¿Cómo educar a los niños para erradicar los prejuicios sexistas?

En primer lugar hay que enseñar con el ejemplo, como padres no debemos realizar comentarios sexistas frente a nuestros hijos porque estaríamos transmitiéndoles esos valores. En casa y en la escuela hay mucho por aprender, sobre todo en el ámbito educativo. Hay estudios que demuestran que las maestras suelen orientar a las niñas a la creatividad y a la poesía, mientras que impulsan a los varones a apreciar los números y el deporte. La educación en el mundo, y en Uruguay también, tiene mucho de sexista. Lo ideal es coeducar aceptando la coexistencia de actitudes y valores tradicionalmente considerados como de hombres y mujeres de tal forma que puedan ser aceptados y asumidos por personas de cualquier sexo. No negar la existencia de rasgos que determinan lo “masculino” y lo “femenino”, sino tratar de desentrañar los componentes sociales, antropológicos, históricos, entre otros, para tenerlos en cuenta, pero no para inculcarlos de una forma dogmática y apriorística.

Cuando era niña jugar al fútbol era impensable, hubiera sido visto como incorrecto. Hoy veo con gran alegría que las niñas juegan al fútbol y que, además, son aceptadas por los varones. Se ha avanzado mucho en algunas cuestiones sexistas, pero también queda mucho por recorrer. Los hombres hoy cocinan, hay excelentes cocineros, que hacen de la cocina su profesión, y la sociedad no los rechaza. De todas maneras, existe una gran intolerancia social a otra cantidad de cosas. Son muchos los padres que cuando ven que su hijo agarra una muñeca dicen: “No, no hagas eso porque es de nena”. También puede escucharse que le digan a una niña: “Eso es de nene”. Y, sin embargo, ocurre más lo primero que lo segundo. Los padres aceptan las transgresiones de género de las mujeres más que la de los varones. Pueden tolerar que su hija juegue con una pelota, pero no que su hijo quiera hacerlo con una muñeca, y me pregunto, ¿por qué no debería hacerlo? De hecho, sería bueno que la educación incorpore estos juegos porque es una forma que tienen los niños de aprender jugando a ser padres.

Más allá de los valores que les transmita a sus hijos, la realidad indica que esta es una sociedad muy sexista y hay que prepararlos para vivir en ella. No pueden ser criados dentro de una burbuja, y hay que enseñarles que siempre van a existir compañeros o adultos que no reaccionen bien a tus actitudes libres de prejuicios sexistas. Hay que prepáralos porque les va a pasar, con pocas cosas es tan cruel la sociedad como con el prejuicio sexista.

 

 

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Unicef Natalia Trenchi