Natalia Trenchi

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Educar por igual a niños y niñas

“Puede ser que cada hijo necesite ser educado de diferente manera, pero no solo por ser mujer o varón.”

¿Educamos igual a nenas y varones?

La respuesta es que deberíamos. Aunque agregaría que podemos educar igual y, a la vez, distinto, porque en realidad uno no educa igual a todos sus hijos. Lo que uno tiene que lograr es ver en sus hijos diferentes personas, pero independientemente de su sexo y de su género. Puede ser que cada hijo o hija necesite ser educado y acompañado de diferente manera, pero no por el simple hecho de ser mujer o varón.

A mí me gusta siempre aclarar, que cuando hablamos de sexo, hablamos de sexo biológico. Y cuando hablamos de género, hablamos de una construcción cultural, que como todo lo cultural, es cambiante, varía, se transforma y está vivo. Estas creencias culturales tienen un gran peso en la educación.

Lo terrible de la educación sexista es que, la gran mayoría de las veces, madres y padres no se dan cuenta de lo que están haciendo. Porque uno recibe el mandato cultural y adopta estas posturas que a uno le vinieron y que uno respiró, sin criticarlas, y esto es lo que termina manteniendo situaciones que son muy empobrecedoras para nenes y nenas.

¿Cuáles son esos errores, que sin darnos cuenta quizás, cometemos madres y padres?

Por suerte, en los últimos años muchas cosas han cambiando. Pero no hace tanto, había familias que a las hijas mujeres no les permitían estudiar, porque el rol era quedarse a cuidar a sus padres. Otros criaban a sus hijas mujeres para que fueran buenas esposas y buenas madres, esos debían ser sus objetivos de vida. Y, por otra parte, al hombre se le asignaba el rol puramente proveedor, protector de la familia, punto y aparte.

Esos estereotipos siguen vigentes hoy, no de una manera tan escandalosa como hace 50 o 60 años, pero siguen presentes hoy. Incluso, seguimos viendo cómo se continúan. Les propongo hacer una prueba. Vayan a una juguetería y pidan un regalo para una niña de 5 años. Probablemente lo que van a ofrecerles son ollitas o muñecas llenas de bolados y rosados. Por el contrario, si piden un obsequio para un varón quizás les ofrezcan un microscopio. Esto es un mandato social poderosísimo que se hace a niñas y niños, simplemente en algo tan simple como un regalo.

Todavía hoy escuchamos a madres y padres, abuelos y abuelas decirle a un varón: “qué feo eso es de nena” o “no llores, los varones no lloran”. Hoy, año 2014, esas cosas se dicen, los niños las siguen escuchando. Repito, reconozco cuánto hemos avanzado. Qué maravilla que hoy las mujeres, además de criar hijos, construyamos puentes, que los varones se saluden con un beso… no hace tanto que eso no se podía pensar.

Recordemos además, que los hijos no te escuchan, te miran. ¿Qué quiero decir con esto? Es mucho más fuerte para ellos lo que observan de nuestro obrar, de lo que hacemos, que de los consejos que les decimos. Los niños aprenden en gran medida por imitación. Es bueno revisar nuestras acciones para ver si aportan o no a una educación igualitaria.

En la vida cotidiana, en las tareas domésticas, ¿cómo podemos aportar a una mejor educación?

Las tareas en la casa no sólo tienen que estar repartidas de manera equitativa, sino que no tiene porqué ser la cocina para mamá y cambiar bombitas para papá. Mamá también puede cambiar bombitas y papá también puede cocinar. Lo más importante es que se pueda hacer naturalmente; y que se le permita a cada uno ser lo que cada uno quiera ser, para que cada personita florezca como tiene que florecer, sin limitaciones de género. Incluso más, con respecto a la educación, tendríamos que lograr ser ciegos al sexo biológico. Cada uno es una persona, independientemente de que sea hombre o mujer.

Hay una cantidad de frases que se dicen que transmiten, mantienen y refuerzan la diferenciación, los roles tradicionales y estancos de hombres y mujeres. Por ejemplo, la famosa gallina con sus pollitos.

Uno se pregunta: ¿dónde está el señor gallo? o ¿por qué no lo DEJAN aparecer en esa foto?, porque esto de la educación sexista ha sido muy limitante tanto para mujeres como para varones. Uno no es más ni menos por eso, pero el lenguaje transmite cultura, transmite conceptos. Si queremos que las nuevas generaciones sean más libres vamos a tener que enseñárselo desde chiquitos.

Les recomiendo que cuando vayan a una juguetería digan: “tengo que comprar un regalito para una PERSONITA de 5 años” a ver qué les ofrecen.

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Unicef Natalia Trenchi