Natalia Trenchi

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El autismo: precaución al hablar de cura

Está bien esperar que finalmente aparezca la solución, pero cuidado con comprar cualquier buzón.

Tener un hijo, un nieto, un sobrino con diagnóstico de autismo no es pavada. Como no lo es tampoco enfrentar un diagnóstico de diabetes o de cáncer. En esas situaciones los humanos pasamos por muchas fases: negación, enojo, desesperación…y finalmente llegamos a la aceptación, que es lo que nos permite empezar a trabajar para mejorar la situación. El deseo de tener una solución absoluta y perfecta que vuelva todo a la normalidad lo tenemos todos. Es muy bueno que eso surja porque nos da fuerzas para seguir peleándola. También puede ser peligroso si nos dejamos encandilar por promesas preciosas pero que no se apoyan en la evidencia. Siempre les digo a los padres de niños con diagnósticos severos que encaren cada nueva noticia de “curas” con escepticismo esperanzado. Puede sonar contradictorio, pero no lo es. Está bien esperar que finalmente aparezca la solución, pero cuidado con comprar cualquier buzón.

Esto que escribo es a propósito de las muchas consultas que recibí ayer luego que en un programa televisivo nacional se proclamara la “cura del autismo”, y se mostraran parásitos intestinales que supuestamente serían los causantes del cuadro. Cuidado. Escuchemos con atención: allí vimos a una madre resplandeciente porque su hijito se ha recuperado. ¿Quien no lo estaría? Podrían haber estado otras muchas, cuyos hijos también se han recuperado, con otros tratamientos. Porque los trastornos del espectro autista, si se diagnostican y tratan precozmente pueden mejorar MUCHO. Y también vimos una actitud periodística que personalmente me sorprendió por la falta de rigor y el exceso de deseo de “vender” una idea. Y si uno está distraído, puede dejarse llevar por el entusiasmo. Pero protéjanse madres y padres. No se ilusionen en vano y tampoco pierdan toda esperanza. Los científicos están haciendo lo que hay que hacer : investigar y buscar evidencias (acá en en Pereyra Rossell lo están haciendo en la unidad de Autismo de la Cátedra de Psiquiatría pediátrica) Vamos a esperar, pero mientras vamos a seguir trabajando como hormiguitas, como saben hacerlo las familias y los técnicos que trabajan con niños que no se “curan” de un día para otro, sino que van ganando habilidades y superando dificultades con esfuerzo, persistencia, apoyo y amor.

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Unicef Natalia Trenchi