Natalia Trenchi

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Estrategias para enseñar un consumo responsable

Hay que dar el ejemplo de consumidores responsables, reflexivos. No comprar por comprar, ni comprar porque es algo que me están mostrando.

Vivimos en una sociedad de consumo en la que continuamente se nos anima a comprar. En este contexto hay que educar a los hijos en el uso correcto del dinero, para que sean poseedores del mismo y no al revés, que estén dominados por el dinero.

Conseguir que los hijos sepan lo que cuesta ganar el dinero y cómo administrarlo bien, es una preocupación bastante generalizada entre los padres. Administrar dinero supone enseñar a nuestro hijo a distinguir, según criterios rectos y verdaderos, lo que es razonable gastar.

A medida de que los niños crecen, estos adoptan ciertas actitudes que ven en los padres. En ese sentido, si los papás realizan gastos innecesarios, de la misma forma lo harán los niños. La mejor manera de prevenir estas actitudes es hablar con los hijos desde edades pequeñas y mostrar el ejemplo.
Enseñar a los niños a manejar dinero es mucho más que prepararlos para una vida de trabajo o de ahorro. Algunos padres no enseñan a los hijos como manejar o utilizar el dinero porque piensan que no deben hablar de dinero con los niños o piensan que no tienen suficiente como para convertirlo en un tema de discusión o que es mejor que ellos no sepan cuánto ganan sus padres. Sin embargo, es posible realizar actividades orientadas a fomentar el trabajo, el ahorro y la solidaridad desde que los niños son pequeños, analizando la real utilidad de las cosas, el servicio que pueden prestar a otros y la variedad de usos que se le puede dar a los objetos (incluido el dinero). Pequeñas acciones en el hogar permitirán a los niños adquirir capacidad para analizar las necesidades reales y prioritarias, distinguir deseos y posibilidades o adquirir conciencia de la situación económica familiar y social.

En el artículo 15 maneras de enseñar a los niños sobre dinero, publicado por Family Education Network, se ofrecen algunos consejos y sencillas maneras para ayudar a los más chicos a desarrollar el sentido común en asuntos de dinero, lo que les será de utilidad a lo largo de toda la vida.

Destacamos los siguientes:

• Tan pronto como los niños puedan contar, inícialos en el uso de dinero. Observación y repetición son dos maneras importantes en que los niños aprenden.
•A medida que los niños crecen, permite que conozcan tus valores concernientes al dinero cómo ganarlo, cómo ahorrarlo y, lo más importante, cómo gastarlo prudentemente. Al igual que en otros ámbitos de la vida, el ejemplo es la mejor escuela.
• Ayúdalos a comprender la diferencia entre necesidad, ganas y deseos. Ello los preparará para convertirse en consumidores responsables y tomar buenas decisiones de gastos en el futuro.
• Usa las compras habituales para enseñarles el valor del dinero. Las compras del supermercado son a menudo la primera experiencia de gasto. Para ayudar a los niños a entenderlo, muéstrales cómo planificar compras con anticipación haciendo una lista de las necesidades, evitar el derroche y comparar precios.
• Deja que los hijos tomen las decisiones sobre sus gastos. Aun cuando lo hagan bien o mal, aprenderán de sus elecciones de compra. Acompañarlos en las decisiones, sin decidir por ellos, dándoles elementos que los ayuden a afrontar la presión constante de los medios de comunicación y la sociedad es fundamental en la formación de niños y jóvenes responsables en relación al gasto.
• Muestra a tus niños cómo mirar críticamente y evaluar la publicidad.
• No dejarse llevar por las marcas. Deben aprender lo que realmente valen las cosas. Si alguna vez vemos oportuno ceder ante marcas de moda con precios disparatados propongámosles que paguen ellos de sus ahorros la diferencia de lo que nos costaría esa prenda de vestir si no fuese de marca. También pueden aprovechar la época de rebajas.
• Enseñarles a distinguir entre caprichos y otracosas que realmente necesitan o valoran.
El mejor ejemplo inicia en casa y son los papás los que deben orientar a los niños a valorizar otros aspectos como el cariño, el amor, el estudio, los alimentos. Para conocer más acerca del tema, conversamos con la psiquiatra infantil y de adolescentes, doctora Natalia Trenchi.

Los niños muchas veces piden a los padres que les compren cosas que ven en la televisión, y lo quieren ya, de forma inmediata. ¿Qué pueden hacer los padres para evitar esa actitud de consumismo?

Lo primero que hay que hacer es dar el ejemplo de consumidores responsables, reflexivos, es decir, no comprar por comprar, ni comprar porque es algo que me están mostrando, ni siquiera comprar algo porque tengo la plata para hacerlo. Debe haber motivos justificados para realizar una compra.
Predicar con el ejemplo de que lo que se compra es porque se necesita. Esto es importante, porque suele confundirse lo que es necesidad con lo que es deseo, pero son dos cosas muy distintas. Con esto no quiero decir que una persona no pueda comprar un objeto solo porque lo desea, pero hay que ser consciente que lo que se siente en esa compra es eso, un deseo. Lo compra porque quiso. Esto no es lo mismo que comprar compulsivamente, comprar algo porque lo veo y entonces lo quiero.
También existen ejemplos en lo cotidiano que se pueden dar a los hijos, por ejemplo: enseñarles a ahorrar la luz o el agua, educarlos para que no desperdicien los recursos naturales; no tirar comida, reciclar, entre otros. Estas son maneras de concientizar a los niños sobre que malgastar no está bien. Podemos ayudar a los más chicos a desarrollar una mentalidad más resistente a caer en el consumismo compulsivo en el que vemos que están cayendo un montón de ellos.

¿Crees que una buena manera de enseñar a los niños a valorar las cosas puede ser a través del reciclaje?

Sí. No usar y tirar los objetos, sino cuidarlos porque nos son útiles y porque costaron dinero y merecen que los cuidemos. Es importante arreglar aquellas cosas que pueden ser arregladas antes de comprar una nueva que la sustituya. Otra forma de educar a los niños es que vean que los padres valoran objetos que no tienen un valor material pero sí afectivo, como por ejemplo: una piedra que les recuerda un día de playa, un boleto de ómnibus que recuerde un paseo o un encuentro con una persona que quieren. Es mostrarles a los más pequeños que hay objetos que importan no por su valor económico sino por los recuerdos que evocan.

Los chicos de ahora están invadidos constantemente por la publicidad en los medios de comunicación, ¿cómo pueden los padres educarlos y enseñarles a manejar los impulsos de comprar?

Me parece que es imperioso que a los niños les enseñemos a vivir en un mundo en el que la publicidad ocupa un lugar muy importante y que, aprendan a decodificar los mensajes publicitarios. Es decir, que entiendan que, cuando en la televisión les muestran algo que dicen que es lindo, que hay que tenerlo, lo que en realidad quiere el auspiciante es el dinero de la compra. Es importante que los chicos vean y comprendan que no todo lo que muestran en las publicidades es real. Es común que los niños se desilusionen cuando ven que, por ejemplo, el robot que en la pantalla del televisor se mueve, vuela y hace proezas, cuando lo compran es un muñeco rígido de plástico que no hace ninguna de esas cosas. Los chicos tienen un pensamiento concreto y es por esto que a veces no se dan cuenta de que lo que muestra la propaganda no es la realidad. Enseñarles a entender el mensaje real detrás de los anuncios publicitarios es enseñarles a defenderse y no dejarse engañar. Que aprendan a extraer del contexto la información que es verdadera y útil. Lo importante es buscar el equilibro, sobre todo en los tiempos en los que vivimos.

 

PARA DESTACAR:

Los padres deben predicar con el ejemplo para enseñar a los niños a ser consumidores responsables. No comprar compulsivamente sino ser reflexivos.
Valorar objetos no por el costo que tengan sino por lo que significan a nivel afectivo, es una manera de enseñar a los niños que no todo lo que importa cuesta dinero.
Es importante educar al niño para que aprenda a decodificar los mensajes publicitarios y extraiga la información útil del contexto que le presenta el auspiciante.
Realizar actividades orientadas a fomentar el trabajo, el ahorro y la solidaridad desde que los niños son pequeños es una manera de ayudarlos y educarlos. Ejemplo: ahorrar la luz o el agua.
Arreglar, siempre que se pueda, los objetos que se rompen antes de comprar nuevos. Cuidar las cosas porque tienen valor y costó esfuerzo conseguirlas. Enseñar a reciclar a los más chicos.

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Unicef Natalia Trenchi