Natalia Trenchi

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Los niños y las redes sociales

“Es nuestra responsabilidad como adultos aprender de este lenguaje, para poder ayudar y orientar al niño.”

Los niños de hoy son nativos digitales, pero ¿cómo marcarles límites en el uso de las redes sociales? ¿Cómo ayudarlos a introducirse en un mundo del cual los adultos recién estamos aprendiendo?

Lo primero es no mirar los avances de la tecnología y el uso de las redes sociales con miedo. Todo lo desconocido nos genera la reacción de querer alejarnos, si es nuevo, nos alejamos. Sin embargo, entiendo que como adultos tenemos que hacer todo lo contrario, hay que meterse en el tema. Creo que cualquier madre, padre o maestra debe tener Facebook para entender y conocer cómo funciona. Y así como hablamos de Facebook, también hablamos de Twitter o cualquier otra red social. Es nuestra responsabilidad como adultos aprender de este lenguaje, que tiene otras reglas, que es diferente, para poder ayudar y orientar al niño y aprovecharse de estas herramientas que, bien utilizadas, son absolutamente maravillosas y, mal utilizadas, pueden ser muy peligrosas. Es verdad, recién estamos escribiendo los libros sobre el tema y seguramente en el futuro se hagan muchas correcciones a nuestros pensamientos de hoy, pero como adultos podemos tratar de imaginar es que cuando el niño entra al mundo de internet está entrando a una enorme plaza. En esa plaza hay de todo, cosas fantásticas y cosas malas, entre medio toda una gradación de situaciones. ¿Cuál es nuestro deber como adultos? Es estar vigilantes, atentos, dejarlos hacer su experiencia, pero con orientación y cuidado.

¿Cómo orientar y cuidar al niño una vez que se integra al mundo de las redes sociales?

En primer lugar, como para cualquier cosa en la vida, para esto hay edades. De hecho Facebook tiene una política que indica que ninguna persona menor a los 13 años puede crearse una cuenta. Esto plantea una complicación, que es que la realidad indica que muchos niños menores a 13 años tienen una cuenta en Facebook y por lo tanto mienten acerca de su edad para abrirla. Ese es un primer mensaje peligroso para los niños. Mentir la edad no es un detalle menor, mentir en sí mismo no es algo menor. Los principios éticos tienen que ser enseñados a los niños de forma muy clara.

Una vez que el niño tiene abierta su cuenta en Facebook, ¿qué pueden hacer los padres? ¿Está bien pedirles la clave?

Volviendo al ejemplo de la plaza o bien de una playa, cuando el padre o la madre lo llevan allí lo dejan jugar, correr, hacer castillos, pero lo están mirando. Cuando se acerca al agua lo seguís y te parás en la orilla porque es más peligroso que cuando anda por la arena. En Facebook es exactamente igual. ¿Cómo no vamos a cuidarlo en su vida en Facebook? Le tenemos que enseñar una cantidad de cosas, por ejemplo enseñarle sobre qué información poner, explicarle el nuevo concepto de privacidad, tan diferente al de generaciones anteriores, y mucho más. Los niños tienen que saber que una vez que algo se cuelga en internet queda para siempre, y que eso, no solo lo pueden mirar sus amigos sino mucha gente, por lo tanto es importante cuidar qué se escribe o publica. Tienen que saber que hay información privada que jamás debe compartirse de forma pública, tienen que entender que por Facebook no pueden decir lo que no se atreverían a decir cara a cara y que no pueden utilizar esta herramienta para agredir o difamar. Todo esto son cosas que los padres tienen que enseñarles a sus hijos. Pero, ¿cómo enseñarles si no tenemos acceso a su Facebook? Por eso es importante tener acceso, pero lo que sí no hay que hacer es chequearlo a escondidas. Hay que sentarse con ellos, mirar las cosas juntos. Los padres deben tener acceso al Facebook de los chicos porque internet es un mundo en el que hay que cuidarlos de los peligros.

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Unicef Natalia Trenchi