Natalia Trenchi

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¿Qué hago si mi hijo se pasa a mi cama todas las noches?

“Es saludable que cada cual sea capaz de dormir en su cama y que pueda haber excepciones. Por salud mental es saludable tener cierta flexibilidad.”

 

 

No hay lugar más seductor para un niño que la cama de sus padres. Es como un imán. El lugar donde se sienten más cálidamente protegidos. Por eso es tan frecuente que vayan a la cama y no es necesario que pasen cosas muy graves para que pasen. Los niños más saludables van a la cama de sus padres. Y además, es un lugar tan seductor y se genera un hábito. Pero ese hábito es muy peligroso. Los hábitos que tienen que ver con el sueño son difíciles de deshabituar. Lo primero que hay que hacer es delimitar muy bien el tema de las camas. El problema es lo que tiene de simbolismo si el niño duerme en la cama de sus padres. La cama es el lugar privado, cuando se le dice al niño que tiene su cama y que los padres tienen la suya, se debe entender que esos mundos, son mundos separados, porque eso lo va a ayudar al niño a ser autónomo, independiente, lo formará en sí mismo y no como un apéndice pegoteado. Es saludable que cada cual sea capaz de dormir en su cama y que pueda haber excepciones. Por salud mental es saludable tener cierta flexibilidad. Hay que pensar que a veces hay que ser flexible y a veces hay que ser rígido. Puede pasar que la fiesta del domingo de mañana sea estar en la cama de los padres. Eso está perfecto.

¿Y cuándo es un problema?

Problema es si se viene todos los días. Es que algo no está funcionando bien. Muchas veces lo que pasa es que los papás a veces por comodidad y otras veces por hábito, lo duermen en su cama y después lo llevan a la cama del niño. Cuando el nene, a lo largo de la noche, en una de las múltiples veces que se despierta se da cuenta que no está donde estaba, que está solo, se despierta del todo y vuelve a donde estaba. Lo primero que hay que hacer es que el niño se duerma en su cama. La madre, el padre o quien sea puede acompañarlo, leerle un cuento, pero no permitir que el niño se duerma en la cama de los padres.

¿Qué pasa si luego de dormirse en su cuarto el niño se escabulle y vuelve?

Lo primero en lo que hay que fijarse es por qué se despierta, porque no debería despertarse. Si se despierta porque tiene miedo, hay que plantearse qué hacer con los miedos. También si está viniendo por hábito. Si viene por miedos tenemos que enfocarlo tratando de ahuyentar el miedo y darle recursos para que sienta que puede enfrentar sus miedos él. Si se viene a la cama por hábito hay que deshabituar. La mala noticia es que eso da trabajo. Y además, los padres de noche, con sueño y cansados, a veces claudican con más facilidad. Yo les diría que si quieren hacer un plan para sacarlo de la cama, no lo empiecen si no lo van a poder sostener. Porque si lo sostienen un rato y claudican es ir cincuenta casilleros para atrás. Si lo van a hacer tienen que hacerlo hasta las últimas consecuencias.

¿Cómo se hace?

Hay que decirle al niño que se va practicar para que no se venga a la cama de los padres hasta que sea de día, por ejemplo. Una clave para que el niño entienda. Se le dice que cada noche que el niño no vaya a la cama de los padres, se va a poner un sticker o se va a anotar en una cartulina. Y van a festejar con algo que sea muy gratificante y divertido, que él no pueda conseguir de otra manera. Lo bueno es darle recursos para que él pueda aguantarse. Los padres tienen que anticiparle que tal vez se despierte con ganas de ir, pero que puede aguantárselas poniendo música, si son más grandes con música. Darles tranquilidad que despertarse de noche no significa nada. Es una señal de que uno necesita volver a dormirse y que no pasa más nada. Todo está en orden. Con el estímulo y la motivación de que al otro día  se va a celebrar puede ser más fácil. Puede ser que eso no se logre. Si el niño aparece en el cuarto los padres deben hablarle y decirle que vuelve a la cama y que deben seguir practicando. Los padres deben estar firmes y decirle eso sin enojo. Deben ser firmes, que vuelva a la cama y ahí se le recuerda todo lo que le dijeron antes. Incentívenlo para que se ponga la música y tienen que quedarse ahí hasta que se duerma. El niño se duerme tranquilo pero a la vez sabe que el padre se va del cuarto a su propia cama. No se lo engaña ni se le dice que el padre se va a quedar ahí para siempre. Hay que trasmitirle tranquilidad y firmeza. Los padres tienen que estar decididos y tienen que saber que si es necesario van a tener que levantarse sin enojo algunas veces.

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Unicef Natalia Trenchi