Natalia Trenchi

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Niños que fingen dolencias

“Los niños que fingen dolores, son aquellos que saben que no lo sienten y lo utilizan como una excusa, dicen tenerlo para conseguir o evitar deliberadamente algo.”

Para un padre tiene que ser difícil poder descifrar si es cierto, o no, el dolor que tiene su hijo, ¿verdad?

Por supuesto, cuando un niño se queja de algún malestar o dolor puntual siempre se debe descartar que no tenga una causa biológica detectable que genere esa dolencia y merezca un tratamiento determinado. Una vez pasada esta etapa se puede empezar a pensar en esos otros dolores que aparecen, como pueden ser de panza o de cabeza sin causa biológica, el malestar siempre está solo que tal vez no sea realmente de alguna parte puntual del cuerpo sino de algo más allá de eso.

 

¿Por qué fingen entonces?

Los niños que fingen dolores, son aquellos que saben que no lo sienten y lo utilizan como una excusa, dicen tenerlo para conseguir o evitar deliberadamente algo, como puede ser no ir a la escuela, faltar a gimnasia por ejemplo y otras veces buscan llamar la atención de los adultos.

Cuando el niño dice “Me siento mal” y se queja de dolor de cabeza, estómago e incluso las piernas que es una excusa frecuente, en realidad manifiestan que no están bien, algo los está perturbando y no tiene muy claro que es, puede ser hasta un tema de nervios o una situación que sienten que los desborda que no saben o no tienen ganas de enfrentarlo.

 

¿Cómo deberían los padres manejar la situación de un niño que usa el dolor como una excusa?

Siempre, frente a cualquier planteo que realizan los chicos, el adulto debe preguntarse qué es lo que lo esta provocando para saber que es, a qué se enfrenta, si tiene claro que cada vez que tiene gimnasia, por ejemplo, le duele algo, ahí ya claramente sabes que es algo que tiene que ver con ese ámbito, quizá simplemente no le gusta la actividad o puede ser que le este sucediendo algo por lo que hay que ir a ver que pasa.

 

O sea que como algo puntual no le gusta el chico miente para evitarlo.

No hay que interpretar que el niño miente, sino tratar de ver que quiere decir, intentar charlarlo con él decirle “Sabes que esto te pasa siempre que tenès gimnasia, ¿hay algo que te molesta allí?, ¿Qué es lo que no te gusta?, ¿Qué es lo que hacen?” es decir enseñarle a pensar, y enfrentar.

 

¿No hay que tomarlo como una actitud desafiante?

No, tratar de entender, investigar con el niño qué puede estar pasando y ofrecerle la orientación adecuada para resolver el problema, no evitándolo sino enfrentándolo.

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Unicef Natalia Trenchi