Natalia Trenchi

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Niños que pegan

“Cuando llegan a la escuela se espera que los niños ya dominen esas reacciones”

¿Qué motivos pueden llevar a que un niño sea más agresivo de lo normal?

Cuando los niños son chicos, prescolares, que peguen forma parte de la comunicación natural de ellos, de repente quieren un juguete en el jardín y van y golpean o empujan a quien lo tiene, que no es con el objetivo de dañar al otro, sino que es una agresividad instrumental, la usan para llegar a su objetivo.

Esa agresividad es normal, y el rol del adulto frente a esto es verlo desde ese lado y empezar a sociabilizar al niño y darles diferentes maneras de expresión, como puede ser ir y decirle que si quiere el juguete se lo pida en vez de pegarle.

Hay niños, que son más pegadores que otros, entre los prescolares suele haber alguno que muerde o araña por ejemplo, a veces son solo variaciones de la normalidad, a veces les cuesta más el lenguaje y en la medida que hablan menos actúan más, otros son mas irritables o de respuestas emocionales más intensas que tienen todavía un sistema de freno muy precario y cuando se enojan o excitan pasan al acto.

 

¿Qué sucede cuando crecen y eso no cambia?

Ahí está el problema real, esto es un proceso gradual de ir reemplazando con palabras esos impulsos que los llevan a pegar, cuando llegan a la escuela se espera que los niños ya dominen esas reacciones y que hayan aprendido a expresar su malestar, enojos y reclamos oralmente.

Cuando esto no pasa es que algo está sucediendo, a veces se trata de un niño impulsivo y otras veces indica que algo está mal, los niños con elementos depresivos o que atraviesan una mala etapa familiar o escolar y expresan ese malestar agresivamente.

 

¿Está bien ponerlos en penitencia?

Siempre frente a una trasgresión el gesto inteligente del adulto tiene que ser doble, por un lado entender esa reacción y demostrarle al niño que entiende lo que está pasando por ejemplo decirle: “entiendo que tengas esa rabia porque tu compañero vino y se burlo de cómo escribís, entiendo y tenes razón en tenerla, el problema es como la expresas, no está bien que le hayas pegado”, entonces, el adulto debe entender y sancionar lo que hizo.

El tercer paso es el más importante que es enseñarle vías alternativas para expresar esa agresividad, porque la opción no es, o no hago nada o pego sino se me defender sin usar la violencia.

 

¿Y qué sucede cuando los adultos incitan al niño a que se defienda?

Ahí hay una gran contradicción, más que nada con aquellos que le dicen al niño “ante la violencia defendete” sin saber que aun no tiene las armas adecuadas ya que promueven una escalada agresiva y justificar la violencia de alguna manera. El gran desafío es enseñarle algo que el uruguayo no tiene incorporado culturalmente que es la defensa asertiva de los derechos que no es a través de la violencia, a los niños hay que enseñarle que no se deje pegar pero que él tampoco tiene el derecho a hacerlo. Debemos mostrarle alternativas que funcionen sin recurrir al golpe o al empujón, darle herramientas para que hablando pueda marcar los límites y que si expresándose con el otro no logra que entienda a que se aleje y busque la ayuda de un mayor que también en una forma de defenderse, no es un tema de cobardía.

Y algo que los adultos no pueden perder de vista es que son ejemplo todo el tiempo de los chicos, si en el tránsito, en la fila del supermercado o en la propia casa se reacciona con violencia ese niño también lo va a hacer.

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Unicef Natalia Trenchi