Natalia Trenchi

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Obesidad, salud y balanzas

“Ser gordo ha pasado a ser un defecto grave que mucha gente asocia equivocadamente con características de personalidad negativas”

Publicado por MujerMujer

 

Obesidad en niños. ¡Qué tema complicado! Todas las autoridades sanitarias mundiales coinciden en que la obesidad y el sobrepeso en niños es uno de los graves problemas de este siglo. Y en Uruguay estamos horrible en esto: según la primera encuesta nacional sobre salud, nutrición y desarrollo infantil realizada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), a través del programa Uruguay Crece Contigo, la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República y el Instituto Nacional de Estadística, nos cuenta que mientras que el promedio de niños de entre 0 y 5 años que están por encima de su peso en América Latina es 7,1%, en Uruguay es 10,5% (peor en Montevideo que en el Interior).

Esto es muy grave ya que los niñitos obesos tienen más probabilidades de desarrollar patologías cuando crecen: cardiopatías, resistencia a la insulina, diabetes, artrosis, cáncer de colon, mama o endometrio.

En eso están de acuerdo todas las investigaciones, pero ¿cómo solucionarlo? Y ahí es donde al parecer hemos venido haciendo las cosas mal. Acabo de leer un artículo bien interesante sobre esto en el ejemplar de enero del 2016 del Journal de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (1), que quiero compartir con ustedes. En él los autores critican el abordaje terapéutico de la obesidad que se ha venido llevando a cabo y plantean otro rumbo.

Clásicamente la recomendación ha sido bajar el número de calorías ingeridas y aumentar el ejercicio físico, ¿verdad? Pues resulta que no ha funcionado: no sólo no han bajado las cifras de obesos, sino que se colaboró en la estigmatización de la gordura y de los gordos, con todo lo que ello significa de empeoramiento en la salud psicosocial de toda la comunidad.

Ser gordo ha pasado a ser un defecto grave que mucha gente asocia equivocadamente con características de personalidad negativas. Ser gordo expone a los niños a la burla, el acoso escolar y la segregación, tanto de pares como de adultos. Y muchos de los que no son gordos, aprenden a temer serlo, tan intensamente que muchas veces enferman. De una y otra manera, en gordos y en no gordos, la estigmatización de la gordura puede generar más daño que la gordura misma.

Por eso es que lo que proponen estos investigadores es un cambio de paradigma: poner todo el acento en la promoción de la salud global, del bienestar general sin focalizar en el peso. No ayuda seguir confundiendo peso con salud: ni todos los gordos están enfermos ni todos los flacos están sanos.

Tampoco ayuda hacer creer que uno es dueño de pesar lo que se proponga.

El fenómeno de la obesidad es mucho más complejo que el desbalance entre lo que entra y lo que se gasta. ¿No conocen personas que comen de todo y siguen flacas y otros que se matan a lechuga y siguen gordos? Hay un factor constitucional, muchas veces hereditario que interactúa con factores del entorno. Hay indicios de que también habría un mecanismo interno del propio cuerpo que se encarga de mantener el nivel de grasa corporal, lo que evita la posibilidad de perder peso en muchos casos. Eso significa que muchos gorditos lo seguirán siendo aunque coman bien y hagan ejercicio.

En suma, la obesidad infantil tiene causa multifactorial y compleja y no solo depende de lo que se come y se gasta. Un programa que se base en el peso no valora la salud general. Los programas deben dar cuenta de las personas globales, en su habitat de verdad y en su cultura. La salud y bienestar general dependen de todo un estilo de vida saludable, que incluye a la alimentación sana y al ejercicio adecuado pero también al sueño y el ocio, a los vínculos con otros, a la capacidad de desarrollar destrezas y talentos personales. Y aclaremos que alimentación sana no significa dietas estrictas o restrictivas, sino aprender a disfrutar de comer lo que nos hace bien, variado y regido sólo por las señales de nuestro propio cuerpo.

Tenemos que aprender a alimentar a nuestros niños en cuerpo y mente, para que crezcan seguros de sí mismos y amigos de su cuerpo. Tenemos que convencernos que la salud se puede encontrar en todos los talles, así como que todas las personas tienen el derecho a ser aceptadas por lo que son y no por su forma o tamaño.

 

Nota al pie: (1) Wellness, Not Weight: Changing the Focus in Children and Adolescents Jenna Saul, MD, DFAACAP, CEDS, Rachel F. Rodgers, PhD

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