Natalia Trenchi

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Presentarle a los hijos una pareja nueva

“Primero que nada no hay que apurarse y respetar los tiempos. “

¿Cómo tiene que enterarse el niño de que el papá o la mamá tienen una nueva pareja?

Primero que nada el niño debe enterarse por los padres y, además, tiene que enterarse en el tiempo justo. Ese es uno de los errores más frecuentes de los padres, o por lo menos así lo vemos en el consultorio. Cuando las parejas se separan, ya vienen procesando la crisis de mucho tiempo atrás. Pero muchas veces, los hijos no son conscientes de ese proceso previo a la separación. Otras veces sí, depende de cómo hayan sucedido las cosas en esa familia. Pero cuando no lo esperan, y los papás se separan, reciben la noticia, se produce un shock y un reacomodo de las cosas que se debe hacer en esa etapa. Después empieza un período de duelo por lo que se perdió. Ese período es imprescindible, necesario y normal. En ese período los niños están tristes y es normal que hagan muchas preguntas. Los niños van a necesitar mucho tiempo para encontrar un nuevo equilibrio.  Por lo general, lo logran si las cosas se hacen bien. Pero eso lleva tiempo, es un proceso que no se puede apurar. Los profesionales muchas veces apreciamos que el proceso de los niños viene en una etapa distinta al proceso de los padres. Cuando los padres se separan, para ellos es un paso que es consecuencia de una crisis importante que venían padeciendo. Muchos padres ya tienen una nueva pareja cuando deciden separarse o la encuentran muy pronto y enseguida se la presentan a los niños. Eso es irrumpir un proceso. Los niños no estaban prontos todavía para aceptar o entender una nueva pareja de los padres.

 

¿Qué deben hacer los padres si el niño no se muestra preparado?

Primero que nada no apurarse y respetar los tiempos. A veces podemos observar que los papás o las mamás, con el entusiasmo lógico de estar en una nueva relación y de sentirse enamorados nuevamente, quieren compartirlo y quieren hacer vida de familia.  Pero hay que ser cautos, no apurarse. Por más que una pareja parezca brillar, el incorporar los hijos a esa relación implica un grado de seguridad importante, del lado de los adultos. Implica un mayor grado de compromiso y estar  lo más razonablemente seguros posible de la pareja nueva.

 

¿Qué pasa cuando la expareja no acepta la nueva pareja? ¿Cómo se puede ayudar a los niños?

Los adultos tienen el control de esto. Si no pueden tener un buen matrimonio deben hacer lo posible para tener una buena separación. Lo más sabio es separarse antes de odiarse o antes de que alguien se sienta muy malherido con la separación. Hay maneras y maneras de separarse.  No es una buena manera separarse porque aparece un tercero. Esas son cosas que, evidentemente, después son muy difíciles de remontar. Una buena separación, un buen divorcio, tiene que permitir que prevalezca el respeto por el otro. Cuando las cosas se hacen de esa manera, es menos probable que el otro papá se ponga en contra. Siempre se podrá tener algún tipo de resquemor. Muchas veces cuesta un poco procesarlo, pero cuando las cosas se han tratado con respeto, todo marcha mejor. Y si no es así, debemos pedirle por favor a los adultos que no soportan que su expareja tenga un novio, que se traten.  Todo eso es muy dañino para los niños, pero además, es muy dañino para ellos mismos. La vida es muy linda para ser vivida y no quedar atados, o envenenados con algo que uno puede superar.

Cuando se trata de niños pequeños, se crea una competencia natural con la nueva pareja, quien piensa tener más derecho sobre sus padres que el nuevo amor. Entonces comienzan a probar su amor, a ver quién es verdaderamente más importante para ella o él.

Si los hijos ya son adolescentes, una buena actitud a tomar puede ser decirle: “Algún día tú también vas a formar pareja con alguien que te quiera y no me parece justo que en ese momento tengas que estar pendiente y hacerme compañía”, evitando así el riesgo de pasar factura más adelante (“toda una vida dedicada/o a ustedes”).

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Unicef Natalia Trenchi