Natalia Trenchi

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¡Qué cansada me tienen los adultos!

Y no hablo de los grandes líderes tomando decisiones gigantescas, sino de nosotros viviendo en nuestra cotidianeidad habitual.

Publicada por MujerMujer

 

No todos, es cierto. No me olvido de la cantidad de adultos que hacen las cosas lo mejor que pueden armonizando esfuerzo con alegría. Pero hay otros cuantos a los que ya no sé cómo decirles que tienen que hacer las cosas de otra manera si es que quieren que el mundo sea un mejor lugar. Y no hablo de los grandes líderes tomando decisiones gigantescas, sino de nosotros los del llano viviendo en nuestra cotidianeidad habitual. Hablo de gente estándar, de cualquier barrio y de cualquier ocupación. De los que andamos por las calles y nos cruzamos sin mirarnos las caras ni dedicarnos un saludo.

Hablo, por ejemplo:

  • De los que van manejando un auto, llevan niños en él y hablan por celular. ¿Cuánto más habrá que explicar para que se entienda que manejar es algo muy serio, que implica gran responsabilidad y que no permite distracciones? Si no llevaran niños sería igualmente muy grave e irresponsable, pero con niños…
  • De los que siguen usando a los niños para aprovecharse de su candor y ganar plata o votos a sus expensas. ¿Todavía hay quien crea que alguien va a ser mejor gobernante porque alza a un niño y lo besa frente a las cámaras? Y ni hablar de los que exponen a los niños a lo que sea para sacar rédito: desde filmarlos contando cosas terribles que les han pasado hasta vender algo.
  • De los que responden con agresividad homicida cualquier comentario en las redes con el que no están de acuerdo: puedo expresar las diferencias sin insultar, sin agredir y sin humillar, ¿o no? ¿Expresan eso mismo cuando sus hijos los escuchan? ¿Han pensado en los “valores” que les trasmiten con esos comentarios destemplados?
  • De los padres y madres que no entienden porqué su hijo está mal si “lo tiene todo” y se refieren a lo aparente nada más. Como si tener el cuarto atiborrado de objetos y tecnología, haber ido a Disney como si fuera el Parque Rodó y tener una vida social agotadora diera paz, bienestar o salud, ¿no? No entendieron que buena parte de los niños que lo “tienen todo”, carecen de lo más importante para estar bien.
  • De los que siguen criando diferente a sus hijos según sean nenas o nenes: los que siguen aprobando que los varones sean agresivos y osados , y las nenas simpáticas, obedientes y modositas. Somos todos seres humanos y nuestros genitales no pueden obligarnos a comportarnos de una o tal manera si no es lo que nuestra naturaleza dice.
  • De los que se vuelven enemigos aunque compartan hijos y no saben protegerlos de sus conflictos y emociones tormentosas. De los que siguen usando a sus hijos de rehenes, de botín o de mensajero. De todos esos hombres y mujeres que no logran dar vuelta la página y entender que una cosa es la pareja y otra el co-parentaje. No es que les deba gustar respetar los derechos del o la ex: tienen la responsabilidad de respetar el derecho del niño de poder relacionarse libremente con ambos padres.
  • De los que siguen diciendo: “A mí mis padres me pegaban y no salí tan mal”. Lamento decirles que si están justificando que un adulto grande y enojado le pegue a un niño indefenso, eso es una muestra de que tan bien no “salieron”.
  • De los que siguen tratando al sufrimiento mental como algo que depende de la voluntad o como una manipulación. Tener miedos fuertes, sentir una tristeza que atraviesa el alma, ser incapaz de controlar los impulsos a pesar de las consecuencias o tener emociones en “montaña rusa” son todas expresiones de disfunciones tan respetables como la diabetes o la hepatitis.

 

¡Todo sería tanto mejor si cada uno de nosotros se dispusiera a romper clichés, estereotipos y prejuicios! Sueño con que cada uno dedicara un tiempito diario a pensar, a reflexionar, a ponerse en el lugar del otro y tratar de entender. No para estar de acuerdo, sino para entender. ¡Cuánto mejor sería el aire que respiramos!

 

 

 

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Unicef Natalia Trenchi