Natalia Trenchi

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¿Qué es la anorexia infantil?

“Si la comida es una mercancía de poder entre los padres e hijos, entonces ahí estamos en un problema.”

¿Existe la anorexia en niños?

Por suerte es muy poco frecuente, pero sí, existe la anorexia nerviosa. Si bien cuando el niño va creciendo los trastornos alimenticios son más frecuentes, de pequeños los mismos están vinculados principalmente a malos hábitos alimenticios o malas maneras de alimentar a los más chicos. Es importante entender que en la infancia es cuando se inculcan los hábitos de alimentación.

¿De qué hablamos cuando decimos “buenos hábitos”? ¿Qué es comer “bien”?

Comer bien es mucho más que llevar el alimento correcto a la boca. Es enseñar a los niños a estar de buen ánimo, a no apresurarse a comer, a no realizar esta actividad con la televisión prendida o usando el celular. La hora de la comida debe ser un momento de encuentro con los otros, de tranquilidad. Comer es un acto social, debería ser un momento de paz y de disfrute. Otro punto importante que los padres tienen que manejar es el no forzar el mecanismo natural con el que todos los niños nacen. Explicamos: todos nacemos con un mecanismo natural que regula lo que necesitamos comer, es decir, comemos lo que necesitamos, básicamente. Esto es lo que hacen la mayoría de los animales y no hay que olvidar que los seres humanos también lo somos. Lo que sucede es que, a veces, los padres forzamos esos mecanismos naturales y a la larga traemos complicaciones. Cuando un niño no quiere comer más, hay que dejarlo ser, porque su organismo le está diciendo que está satisfecho. Lo que sucede es que la mayoría de madres y abuelas le dicen al niño: “Comé más, comé más”. Y ese es el momento en que el “circo” comienza. Le prenden la televisión para que coma distraído u algo semejante, pero esto es un error muy grave. El niño debe comer cuando quiera y dejar de comer cuando no tenga más ganas. Forzarlo a que coma es forzar su mecanismo natural, lo cual a largo plazo conlleva que pierdan la capacidad de darse cuenta de cuándo se han saciado y terminan como tantos adultos, comiendo por “vicio”.

¿Cómo pueden darse cuenta los padres si el niño no come por capricho o bien está diciendo la verdad, y está satisfecho?

Si los padres no han trastocado los mecanismos naturales de los que hablábamos, la comida nunca será un capricho. Esto solo pasa si el niño se da cuenta de que el comer o no comer lo lleva a conseguir cosas. Si la comida es una mercancía de poder entre los padres e hijos, entonces sí, ahí estamos en un problema. Como decía antes, los niños pequeños tienen un mecanismo muy sabio incorporado y lo más inteligente que pueden hacer los padres es respetarlo. Por supuesto, hay excepciones a la regla y pequeños a los que hay que obligar a comer porque, por ejemplo, tienen una enfermedad. Pero salvo rarísimas excepciones, como esta o la anorexia nerviosa, hay que dejar que el niño sea el que diga “basta”.

¿Cómo identificar que un niño sufre de anorexia?

Un niño anoréxico no es aquel que no come un día o dos, es aquel que se resiste a comer por un período sostenido y prolongado en el tiempo, que tiene una repercusión física. Detiene su crecimiento, no aumenta de peso.

¿Puede ser que el niño no coma porque no le gusten los alimentos?

Sí, de hecho entra las cosas que se han descubierto recientemente está el hecho de que las papilas gustativas de los niños son más sensibles que las de los adultos. Sienten de forma más intensa alguno de los sabores. Entonces cuando un niño come algo y pone una mueca como que el sabor no le es agradable, probablemente eso sea así, y lo que hay que probar es con un alimento diferente pero que le aporte los mismos nutrientes. Los gustos en la comida se modifican a medida que crecemos, por lo que no hay que preocuparse. También es importante que los padres decodifiquen bien los mensajes de los niños. Puedo poner el ejemplo de una madre que dándole de comer a su niño de 11 meses, cuando este cerró la boca y no quiso comer más, interpretó varias cosas, como por ejemplo que no le gustaba, que tenía sueño, que quería jugar, entre otras, pero no interpretó lo que efectivamente pasaba: el niño no tenía más hambre.

¿Los padres tienen miedo de que los niños pierdan peso y por eso insisten en que coman?

Seguramente, así sea. Era común en la época de nuestros abuelos que un niño “rellenito” fuera considerado sano. El buen comer era sinónimo de un buen pasar económico. Pero las tradiciones cambian y los padres y abuelos deben entender que es necesario corregirlas.

¿A qué edad es aconsejable que los niños y adultos coman juntos?

Cuando el niño es muy pequeño se aconseja que coma primero y luego, sí, que coman los adultos. Por las razones obvias de que el niño no puede alimentarse solo, requiere de la ayuda de los padres. Además, no es saludable para los adultos comer estresados o apurados, pendientes del niño. Lo que se aconseja en general es que ni bien el niño sea capaz de comer solo, sentado a la mesa, que coma junto a los adultos. Tampoco se puede pretender que tenga los mismos modales en la mesa que los adultos o que se quede tranquilo en la sobremesa, pero es el momento para empezar a inculcar esos hábitos buenos de los que hablábamos al principio. Cuando los niños se sientan a la mesa les estamos transmitiendo la cultura familiar.

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