Natalia Trenchi

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¿Qué ser cuando seas grande?

“Tenemos que alimentarles desde chiquitos su deseo de superación, la confianza en sí mismos y la capacidad de soñar”

Publicado por MujerMujer

 

Allá por los 60 los chiquilines contestaban a esta pregunta frecuentemente  diciendo: “bombero”, “policía”, “maestra”, “quiero casarme y tener hijitos”. Fue después de que se llegara a la luna que empezó una epidemia de deseos de ser astronautas. Hoy encuentro que demasiados chiquilines tienen otras aspiraciones.

 

Siendo chicos lo expresan diciendo que quieren ser “famosos”. La vía de llegada a la fama no es lo central: no se plantean si llegarían por descubrir una vacuna, escribir una canción o meter goles, lo que importa es la fama en sí misma y todos los placeres que ellos imaginan que trae consigo. Cuando ya son más grandecitos y se van acercando a la edad en que tienen que orientarse hacia una profesión,  en muchos aparece la expresión del sueño dorado: “algo corto que te dé plata”. ¡Cuánto significado en pocas palabras! ¡Qué sueños llanitos y debiluchos! ¿Qué hemos hecho los adultos para que tantos chiquilines aspiren sólo a eso? ¿Qué mundo les hemos mostrado? ¿Qué ejemplos les hemos dado? Y lo que es más importante: ¿Qué se puede hacer para que aspiren a florecer, a volar con sus alas, a mejorar al mundo, a vivir en armonía consigo mismo y con los demás?

 

Seguramente que ser criados con amor, cuidados sensibles y compromiso asegura buena parte de lo que necesitamos para que se transformen en personas de bien. Pero además, necesitan desarrollar y fortalecer unas cuantas habilidades y capacidades. Por ejemplo, ¿piensan ustedes que los muchachos pueden hacer su camino con logros y avances si no les hemos enseñado a tolerar frustraciones desde más chicos? Cuando les recomendamos a los padres no ceder a todos los deseos de los niños aunque sea posible, a no evitarles todo obstáculo o a no sacarles todas las castañas del fuego, no estamos pensando en el hoy sino en el mañana. Porque hay muchas habilidades que sólo se desarrollan si se practican. Los “ahora no”, los “tendrás que esperar”, los ”esta vez no pudiste” son aprendizajes importantes para la vida de verdad. Claro que no les va a gustar tener que esperar para tener lo que quieren, claro que van a protestar y hasta van a pensar que ustedes son los peores padres posibles. Pero no se dejen convencer, porque lo que ustedes están haciendo cuando los educan es el mejor legado que pueden darles.

 

Rezongarán también por tenerse que hacer la cama, por ayudar en la cocina y con las mascotas, pero cuando lo hacen van incorporando a su repertorio interno la riqueza de saber que todos los que estamos en el barco tenemos que remar de alguna manera. Que no están puestos en el mundo para dejar que otros hagan todo por ellos. Eso les evitará la terrible parálisis que vemos en algunos muchachos y muchachas, en edad y con posibilidades de levantar vuelo y que no pueden hacerlo porque no saben ni quieren salirse del confort que les da la casa de sus padres. No sabrían vivir sin una heladera que parece llenarse sola o sin que su ropa estuviera limpia cada vez que la necesiten aunque la hubieran dejado tirada en el piso.

 

La crianza tiene muchas paradojas: tenemos que lograr establecer un vínculo fortísimo con nuestros hijos para lograr que, llegado el momento, sean lo suficientemente fuertes como para poder soltarse, volar y alejarse de nosotros lo necesario. Nos necesitan para que los ayudemos a que llegue el momento en que no nos necesiten más. 

 

Y para eso también tenemos que alimentarles desde chiquitos su deseo de superación, la confianza en sí mismos y la capacidad de soñar sueños que si no se soñaran, nunca se cumplirían. ¿Sueñan con ser inventores? Allá estaremos entonces ofreciéndoles frasquitos y tuercas. ¿Sueñan con ser músicos? Allá iremos a proporcionarles instrumentos y maestros y nos transformaremos en su público más entusiasta. Y lo haremos con la misma alegría que tendremos años después  cuando les donemos un acolchado y platos para que se vayan a vivir solos o con un grupo de amigos o con su pareja. Porque no estamos para cortarles las alas sino para enseñarles a volar. Sabiendo que no es fácil y que encontrarán muchas turbulencias en su vuelo, pero confiando en que podrán salir de ellas.

 

Todo lo que ustedes hagan hoy cuando los gurises son aún chicos, va a tener su consecuencia en el futuro. Anímense madres y padres: enséñenlos a vivir con responsabilidad además del disfrute, con capacidad de esfuerzo y tolerancia a las frustraciones. Dentro de no mucho tiempo verán qué maravilla es verlos tejer su propia vida.

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Unicef Natalia Trenchi