Natalia Trenchi

crying

¡Quiero ya!

“Pareciera que todo lo que necesitamos lo solucionamos rápidamente y con un doble click lo tenemos.”

Esta situación que se plantea con los niños, ¿se puede decir que es producto de una sociedad consumista?

Si, en la sociedad consumista y en lo que yo llamo la generación del “doble click”, pareciera que todo lo que necesitamos lo solucionamos rápidamente y con un doble click lo tenemos.

Antes de seguir con esto, debemos diferenciar que en algunas edades esta actitud es normal, cuando los niños son chicos tienen muy fuerte lo que son los deseos e impulsos y muy débil la capacidad de aguantarlos, así es como nacemos, un bebé tiene hambre y llora hasta que se lo puede satisfacer,  eso los adultos lo entienden y llegan a reconocer cuando su hijo reclama el alimento. Pero a medida que el niño va creciendo uno le tiene que ir enseñando a esperar, es un proceso de aprendizaje que va desarrollando de a poco.

 

Así es como se forma la rutina del niño, ¿no?

Sí, es algo que se va dando de forma natural y es la misma naturaleza la que nos va ayudando, si volvemos al ejemplo de la comida, es la naturaleza la que le da a la madre el pecho cargado de leche, a la temperatura ideal, con los nutrientes indicados para que apenas el bebé llore, tiene con qué calmarlo. Después, cuando deja la lactancia, ya sea la leche o las comidas tienen otro proceso que obligan al niño a esperar que sucedan ciertas cosas, como puede ser calentar el plato, para satisfacerse.

En otras cosas también hay que enseñarlos a esperar y no solo eso, sino a trabajar para lograr lo que quieren.

 

O sea que es bueno que deseen algo.

Exactamente, de hecho, en la actualidad tenemos una epidemia de niños sin deseo que cuando se le pregunta a los padres por algo que estimule a sus hijos no encuentran respuesta, es algo que se ve en la consulta habitualmente, el padre piensa y termina respondiendo que el niño tiene todo, no hay nada que pueda moverlo, lo cual genera una situación de desmotivación tanto para el niño como para los adultos de su entorno.

 

¿Por qué se dan estas situaciones?

Puede ser que los padres busquen suplir otras carencias dándoles cosas a los chicos, pero en si creo que muchas veces el adulto cree que eso es lo mejor para su hijo, que no le falte nada y que si los amigos tienen algo que él no se sienta mal por no tenes, y lo que ese adulto no se da cuenta es que lo mejor que puede hacer por el niño es que aprenda que no tiene porqué ser un consumidor obediente, que aprenda a valorarse por otras cosas que no pasan por tener el último celular, o la mejor computadora, o la marca en los championes.

 

¿Qué genera en los niños esta situación?

Esto está muy vinculado a la incapacidad de frustración, que termina generando mucha ansiedad en los niños cuando en realidad es algo que se puede entrenar y para esto hay que frustrar al niño, eso no significa que los adultos sean malos padres, sino al contrario, se está fomentando una capacidad que le va a ser muy útil en la vida, los niños tienen que saber aceptar un no y entender cuando el padre le dice a algo que desea que en ese momento no se puede, pero quizá más adelante sí. Incluso pedirle cosas al niño a cambio de eso que desea, decirle “Te lo podes ganar siempre y cuando mejores en tal cosa o cambies alguna actitud”, esto les enseña que lo que ellos hacen trae consecuencias y lo que los adultos les damos no caen del cielo, que tienen que buscar la forma de ganar eso que ellos quieren.

 

 Esto también lo aprenden de nuestro accionar, a veces los adultos también queremos cosas ya.

Sin dudas, los niños aprenden de los adultos, y cuando son chicos de sus padres más que nada, si al querer algo también se desespera o se enoja lo más seguro es que el hijo repita ese accionar, y se da en lo más cotidiano, el adulto muchas veces se molesta cuando tiene que esperar para pasar en el tránsito o cuando no consiguen algo.

De sus padres el niño aprende a esperar, a ser paciente, a trabajar por lo que se quiere desea y a hacer una diferenciación que es muy importante para la vida entre lo que es necesario y lo que se desea; esto no quiere decir que no se deba transitar por el camino del deseo porque el complacerse con algo que quiere, el darse un gusto también es necesario de vez en cuando, pero siendo consciente que está adquiriendo algo que no es imprescindible para su vida.

El gran problema es que hoy en día hay una gran confusión entre estas cosas y los niños no saben diferenciar porque los adultos no se lo enseñan, por ejemplo, en la caja del supermercado que el niño se tienta con alguna cosa que está puesta en ese lugar justamente para lograr ese efecto y la madre le dice que no, y ante la insistencia termina respondiendo que no tiene plata, está enviando un mensaje que no es el indicado, porque está enseñando que si tuviera plata si se lo compraba y se termina reduciendo todo a una cuestión de tener o no la posibilidad de adquirirlo, debemos hacer entender al niño por ejemplo diciéndole “Esto no lo necesitamos, sabes que esto lo pusieron acá para que tú te tientes y en el apuro te lo compre, no es algo que te haga bien y no lo vamos a comprar”.

 

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Unicef Natalia Trenchi