Natalia Trenchi

The girl is lying on floor

Una mascota en casa ¿Para qué?

“No es meramente el poseer una mascota lo que favorece a los niños, sino cómo se la tiene”

Publicado por MujerMujer

 

 

No hay cosa que uno haga con los niños que no deje huellas y aprendizajes. Ellos absorben nuestra manera de hablar, nuestro estilo de encarar las dificultades, nuestra postura frente a la vida. Para bien y para mal, no es que lo incorporen tal cual como lo reciben, no. Lo someten antes y después a varios filtrados personales que hace que nadie sea una fotocopia de nadie. Por suerte y lamentablemente.

Resulta bien inquietante que el mayor caudal de aprendizaje no lo incorporan cuando les discurseamos sobre algún tema que nos parece importante, sino que lo incorporan de la experiencia con la vida misma. Por eso es tan importante que quienes estemos alrededor de los niños les ofrezcamos buenos ejemplos y experiencias de vida enriquecedora si lo que queremos es sembrar las mejores semillas en su mente.

Con el tema de las mascotas y los animales en general, es muy frecuente que se cometan errores que nos llevan a enseñarles cosas que no queremos. Siempre me sorprende por ejemplo que hay personas que, creyendo que con eso acercan a los niños a la naturaleza, los llevan a cazar. Curiosa manera de demostrar amor por la vida animal, ¿no?

Otra situación preocupante me resultan los grupos escolares que tienen una mascota y que se la llevan a casa de alguien diferente cada semana. ¡Pobre bicho! Imagínense el estrés, a cuantos manoseos, excesos de “cariño” o descuido está sometido. No parece ser ese el camino para enseñarles el respeto a la vida animal.

Pero la mayoría se contenta con tener mascotas. Algunos lo hacen naturalmente porque siempre han tenido animales y tener hijos no los aleja de ellos. Para otros representa un verdadero esfuerzo al que se exponen para satisfacer a sus hijos y, supuestamente, beneficiarlos en su desarrollo.

¿Sirve para algo realmente crecer junto a un animal? Tener una mascota es potencialmente muy útil: sirve para desarrollar responsabilidad, para aprender a comunicarse sin lenguaje, para aprender a querer y ser querido de una manera diferente. Además, un animalito tiene un ciclo vital mucho menor al humano por lo cual es muy probable que enferme y se muera mientras el niño aún es niño. Para muchos niños este puede ser su primer contacto real con esta ley inevitable de la vida. Puede ser una fortalecedora oportunidad de aprender a encarar la pérdida con respeto, sentimiento y dignidad.

Personalmente soy de las que piensa que no es meramente el poseer una mascota lo que favorece a los niños, sino cómo se la tiene. A veces los padres satisfacen el persistente pedido de sus hijos por tener una animalito eligiendo lo menos trabajoso aparentemente: un pez por ejemplo. Sienten que han cumplido con su hijo por tirar a un pececito a la pecera del cuarto. La verdad es que lo más probable es que ese pececito en breve aparezca flotando con la panza para arriba.

Muchos afanosos padres correrán a tirarlo por el inodoro y salir a comprar otro. Lo mismo con las tortugas, los hamsters, los cuises. Con esa actitud tan “use y tire y vuelva a comprar”, el mensaje implícito no es muy bueno. ¿No importaba nada la vida de ese animal? ¿Da lo mismo uno que otro? ¿Son intercambiables?

Mis sanos consejos si están pensando en traer un animal a casa:

– Piénselo mucho porque traer un animal a casa es hacerse responsable de una vida. Eso significa un monto considerable de cuidados, por no mencionar el compromiso afectivo que empieza a desarrollarse y del que después hay que hacerse cargo

– Si tienen hijos de menos de 3-4 años, esperaría a que crezcan un poco y puedan relacionarse con un animal de manera bien diferente a como lo hacen con el de peluche y que puedan responsabilizarse de alguna tarea de cuidado

– Hay que enseñarlos a que querer también implica entender sus necesidades y respetarlas: no molestarlo mientras come o mientras descansa aunque tengamos muchas ganas de jugar. El animalito NO es un juguete.

– Y no se sientan culpables si deciden no tener una mascota. Quizás por falta de tiempo, espacio o energía realmente no les parece que sea una buena idea. Si están convencidos, manténganse en la negativa sin culpas. Expliquen los motivos: esa es otra manera de enseñar a respetar a los animales.

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Unicef Natalia Trenchi